¿Transgénicos o ciencia?

septiembre 14, 2015 by

http://www.jornada.unam.mx/2015/09/05/opinion/025a1eco

¿Transgénicos o ciencia?
Silvia Ribeiro*
Jonathan Latham es biólogo, botánico, tiene maestría en genética vegetal y doctorado en virología. Acaba de publicar un texto titulado Growing Doubt: a Scientist’s Experience of GMOs (Dudas crecientes: la experiencia de un científico con los organismos modificados genéticamente), donde expresa importantes preocupaciones sobre los impactos de los transgénicos y nuevas técnicas de modificación genética. Se basa para ello en su experiencia como científico que desde la década de 1990 trabajó haciendo plantas transgénicas, como parte de sus actividades académicas.

Como joven científico, Latham no estaba preocupado por los impactos en salud o ambiente de estas plantas creadas en laboratorio, en parte porque su entusiasmo por la ciencia y la investigación opacaban otros aspectos, en parte porque no imaginaba entonces que con la fragilidad y nivel de incertidumbre de tales técnicas, éstas llegarían a productos de consumo y al ambiente.

Pero a las empresas de transgénicos –y los científicos que lucran gracias a ellas– eso no les importó y ahora varios cultivos y muchos alimentos con transgénicos se colaron a nuestros campos y mesas, pese a que tengan efectos dañinos.

Después de haber analizado cuidadosamente numerosas evaluaciones de riesgo de cultivos transgénicos, Latham señala varios problemas. Uno de ellos es que son las empresas que hacen su propia evaluación de riesgo –las agencias gubernamentales solamente las revisan, en general superficialmente. Las empresas, pese a que los datos de sus análisis muestren daños o aunque los análisis sean intencionalmente de pésima calidad, invariablemente informan que sus productos no tienen ningún problema.

Hay varios casos –por ejemplo el maíz Mon863 de Monsanto– en el que científicos independientes accedieron al estudio completo de la empresa, comprobando que las conclusiones no eran coherentes con el propio estudio, sino que habían sido maquilladas para desestimar los daños. Las agencias de bioseguridad y de inocuidad alimentaria solamente leyeron las conclusiones y dieron por buenas las recomendaciones de Monsanto. Eso hizo también la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en México, aunque el estudio en sí muestra graves anomalías en órganos internos de ratas de laboratorio.

Otro ejemplo que expone Latham es que la bacteria Bacillus thuringiensis, (usada para hacer cultivos transgénicos insecticidas Bt) es virtualmente igual al Bacillus anthrax origen del conocido tóxico Ántrax; y que la acción de cultivos insecticidas Bt tienen similitudes estructurales con la del ricino. Ricino y ántrax se han usado como potentes tóxicos contra humanos. Además, agrega, no se conoce el modo de acción de las proteínas Bt, lo cual imposibilita análisis serios de riesgos a la salud, más grave aún porque las proteínas Cry (las del Bt) han mostrado ser tóxicas para células humanas in vitro.

El aumento de agrotóxicos que conllevan los transgénicos es un enorme problema para la salud y el ambiente. El glifosato, el agrotóxico más usado con transgénicos, fue declarado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Latham explica que otro químico que se usa con los cultivos transgénicos, el glufosinato, tiene un mecanismo de acción (inhibidor de la enzima glutamina sintetasa) que es tóxico para hierbas y también muchos organismos como hongos, bacterias y animales. Es neurotóxico en mamíferos y no se degrada fácilmente en el ambiente. Con los transgénicos manipulados para tolerar glufosinato, éste permanece en los cultivos, lo ingerimos en alimentos y no se puede detectar hasta meses después. Su acción es tan amplia, dice Latham, que llamarlo herbicida es apenas un nombre.

Latham y Allison Wilson, otra científica, revelaron que una secuencia viral usada como promotor en casi todos los cultivos transgénicos (CaMV, virus del mosaico de la coliflor); se asumió erróneamente como segura por 20 años, pero un estudio comisionado en 2013 por EFSA (autoridad europea de seguridad alimentaria) mostró que es capaz de alterar la expresión normal de muchos otros genes en plantas, dejándolas indefensas ante las enfermedades. La EFSA trató de ignorar el estudio, pero Latham y Wilson lo sacaron a la luz.

El texto no sólo coloca a debate problemas graves de los transgénicos, expone también que si llegaron a los mercados y alimentación, es solamente por presión comercial de las trasnacionales de transgénicos y la falta de ética de los científicos involucrados. Los mismos actores que informan en México al gobierno y jueces a favor de los transgénicos, ocultando los problemas reales.

Justamente, ante esta falta de ética científica, ante estos intentos de simplificación absurda de la complejidad de la naturaleza y ante el descompromiso con las necesidades, culturas e historia de la mayoría, se han ido formando en el mundo asociaciones de científicos críticos que no aceptan seguir siendo cómplices de la ciencia mercenaria que trabaja para los intereses de lucro empresariales. Ejemplos de ello son la UCCS en México, y la recientemente formada Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL), que se constituyó en Argentina, con científicos y expertos de 10 países del continente. La UCCSNAL se posicionó por la prohibición de los transgénicos, haciendo suyas en su declaración constitutiva las palabras del difunto doctor Andrés Carrasco (nombrado presidente honorario): Los transgénicos son una tecnología basada en supuestos falaces y anacrónicos que reducen y simplifican la lógica científica, al punto de ya no ser válida.

El emperador transgénico está desnudo y cada vez más científicos responsables lo están denunciando.

*Investigadora del Grupo ETC

La alemanización de la Unión Europea, incluyendo Grecia. Un artículo de Vicenç Navarro

agosto 25, 2015 by

Dominio público Opinión a fondo

La alemanización de la Unión Europea, incluyendo Grecia

20 ago 2015

Vicenç Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

En el discurso que dio el entonces Ministro de Finanzas griego el 15 de julio, el Sr. Yanis Varoufakis, se refirió a las reformas impuestas a Grecia por el Eurogrupo (en el que el Ministro de Finanzas alemán, el Sr. Wolfgang Schäuble, era una figura dominante en tal grupo) como comparables a lo que “ocurrió en Versalles”, cuando los vencedores de la I Guerra Mundial impusieron a Alemania unas medidas de tal dureza que fueron la causa, más tarde, de la aparición de la II Guerra Mundial. Tales medidas eran, ni más ni menos, los pagos que los Aliados exigían a Alemania como reparaciones por los daños creados por ésta a los vencedores durante el conflicto militar. La severidad de tales medidas, claramente sancionadoras impuestas por los vencedores a los vencidos, era la imagen a la que Varoufakis hacía referencia en su discurso, referencia que no pasó desapercibida a nivel internacional. El sr. Varoufakis estaba así denunciando la victimización de Grecia por parte de los estados europeos, liderados por el estado alemán que, debido a su historia, tenía que haber sido especialmente sensible a no reproducir lo que los vencedores impusieron a su propio país a principios del siglo XX. La insensibilidad de este estado y de su gobierno ha sido abrumadora. En los años 50 del siglo XX se perdonó al estado alemán más de la mitad de la deuda pública que tal estado debía a los vencedores de la II Guerra Mundial (incluso a Grecia). Y a pesar de haber sido el máximo beneficiario de las políticas de reestructuración de la deuda pública que hayan existido en Europa, el estado alemán ha sido el que más se ha opuesto a reestructurar la deuda griega. Como dijo el alcalde (del partido conservador) de Londres, el sr. Boris Johnson, “el hombre con la pistola en la sien de Grecia es el Ministro de Finanzas alemán, el sr. Wolfgang Schäuble,… pues son los alemanes los que dirigen la campaña de dominar a Grecia”. Fue precisamente un conocido sociólogo alemán, Ulrich Beck, quien predijo que “era intención de la Canciller Merkel el alemanizar Europa, y que lo estaba consiguiendo”. Hoy, el estado alemán está consiguiendo lo que ni el Káiser ni Hitler pudieron hacer: es decir, el dominio de Europa.

El valor de las analogías históricas

Se dirá que las analogías históricas son intrínsecamente limitadas pues la historia nunca se repite por mucho que los parecidos entre dos momentos históricos sean muy notables. Así, se argumentará que este dominio alemán sobre el resto de Europa no se ha conseguido militarmente, y que los estados dominados han aceptado tal relación de dominación (se presenta como “liderazgo”) voluntariamente, deseando su pertenencia a tal Eurozona (donde se produce el dominio alemán), aprobada por las poblaciones de tales estados. El pueblo griego, por ejemplo, desea continuar perteneciendo al Eurogrupo. No es pues una situación alcanzada por la fuerza y/o por medidas militares, sino voluntariamente. Ni qué decir tiene que estos argumentos que cuestionan tales analogías históricas tienen un elemento de verdad. Después de todo, aquellos que vivieron la ocupación nazi de sus territorios (como lo conoció el pueblo griego) saben que lo que ocurre ahora no es lo mismo que lo que ocurrió entonces. Ahora bien, que tengan un elemento de verdad no quiere decir, sin embargo, que tengan toda la verdad. Porque el dominio y la brutalidad con la que fue dominada Europa entonces, y lo es ahora, varía en su forma pero no en su contenido e intento. En ambos casos hubo un dominio brutal, que se ha expresado en la destrucción de un 25% en el PIB de Grecia, con consecuencias humanas duraderas y un sufrimiento enorme. Y esta es la realidad que debe denunciarse y movilizarse para poner fin a tanta crueldad y tanto dolor en aras de una dominación aceptada voluntariamente para ahora conseguir un futuro que nunca llegó ni nunca llegará. Y, una vez más, este enorme poderío y dominio alemán fue promovido y amparado por los otros estados europeos y por el estado estadounidense en su intento, esta vez, de parar a la Unión Soviética, una de las causas del apoyo al establecimiento de la Unión Europea y de la Eurozona. Y este dominio tuvo y tiene unas consecuencias enormemente negativas para la periferia de la Eurozona, incluido España, Grecia, Portugal e Italia. ¿Cómo se perpetúa el dominio alemán? La Eurozona no se puede entender como una suma de países, pues cada país tiene clases sociales que pueden o no compartir los mismos intereses. Alemania, por ejemplo, tiene clases sociales que, aun cuando comparten algunos intereses económicos, otros no los comparten. Y uno de ellos – en el que tales intereses no coinciden – es en el modelo económico de desarrollo dominante, cristalizado en las reformas Schröder-Merkel. Tal modelo económico está basado en la importancia que las exportaciones tienen en el desempeño económico del país. Es, en realidad, el modelo liberal por excelencia, pues su éxito depende de pagar a su clase trabajadora muy por debajo del nivel de su productividad. Esta circunstancia hace muy difícil a los países periféricos (a pesar de tener salarios más bajos que los alemanes) poder competir con las exportaciones alemanas. El gran éxito de las exportaciones alemanas hace que el balance comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) sea equivalente a un 8% del PIB alemán, que es una cifra elevadísima, muy por encima de lo que la Eurozona considera aceptable. Alemania exporta mucho más de lo que importa. Y ello se debe en parte a la limitada capacidad adquisitiva de la clase trabajadora alemana como consecuencia de sus salarios limitados. En realidad, Oskar Lafontaine, que fue Ministro de Finanzas del Gobierno Schröder, había propuesto que el motor de la economía fuera la demanda doméstica basada en un aumento de los salarios y del gasto público, medidas que, al no ser aprobadas por el canciller Schröder, determinaron su salida del gobierno y del partido socialdemócrata, estableciendo más tarde el partido “Die Linke” (Las Izquierdas), siendo hoy uno de los economistas más lúcidos de la Eurozona. ¿Qué ha hecho Alemania en tantos años? Una cosa que no se ha hecho es lo que deseaba Oskar Lafontaine: aumentar los salarios, con lo cual se hubiera estimulado también la economía alemana y la europea. Lo que el establishment alemán hizo fue exportar los euros acumulados por las exportaciones, prestando a los países periféricos, siendo ésta la causa del crecimiento de la deuda privada y pública en estos países. Tras la burbuja inmobiliaria en España estaban los préstamos de la banca alemana a la española, y detrás de la enorme deuda pública griega estaban los préstamos de la banca alemana a los bancos y al estado griegos. Y cuando los bancos españoles y griegos no pudieron devolver el dinero a los bancos alemanes, el estado alemán prestó dinero a los estados español y griego para que se los prestaran a sus bancos y así éstos pagaran su deuda a los bancos alemanes. Antepusieron así los intereses de sus bancos a todo lo demás. Y para conseguir el dinero que se debía a sus bancos, el estado alemán ha sido capaz de llegar a unos niveles de dureza y brutalidad que incluso sorprendieron a autoridades monetarias del Estado Federal de EE. UU. En las recientes memorias del que fuera equivalente a Ministro de Finanzas del Gobierno Obama, el sr. Timothy F. Geithner, escribe que, en una conversación con el ministro alemán, le sorprendió la dureza que Alemania estaba dispuesta a utilizar frente al gobierno griego (anterior al de Syriza) en caso de que no siguieran las normas que el estado alemán proponía para conseguir el pago de su deuda. Y lo que es más preocupante es el apoyo del Partido Socialdemócrata alemán a las reformas Schröder-Merkel y a las medidas propuestas por la Canciller Merkel como condición del tercer rescate, que significan la continuación de tanto dolor. Una de ellas es la imposición de las propuestas realizadas por el estado alemán (y aprobadas por las instituciones europeas) de que se establezca un fondo de privatizaciones, gestionado por las autoridades europeas, que fuercen al estado griego a privatizar la propiedad pública de tal estado, a fin de recoger 50.000 millones de euros. Una de las primeras privatizaciones ha sido la de los aeropuertos más rentables en las zonas turísticas griegas (a unos precios irrisorios), vendiéndose a una empresa alemana Fraport para su gestión. Esta compañía alemana gestiona varios aeropuertos en aquel país, incluyendo el de Frankfurt. Dígase como se diga, es un pillaje de los recursos públicos griegos hecho bajo la supervisión de las autoridades europeas (en las cuales la influencia del estado alemán es mayor), pillaje que se realiza bajo la amenaza (y que ya se realizó una vez) que el Banco Central Europeo no proveerá dinero ni a los bancos ni al estado griego en caso de que se desobedezca.

Hoy lo que estamos viendo en Grecia es la III Guerra Mundial, guerra que está ocurriendo sin disparar un tiro y sin soldados, realizada por individuos con corbata y con una sonrisa en sus labios, prototipo de la burocracia europea y de los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos europeos que están, a la vez que supervisando las privatizaciones, imponiendo unos recortes de las pensiones, el 40% de las cuales no llega al umbral de pobreza en aquel país. En un lenguaje bélico, esta situación se definiría como “la ocupación de Grecia por el estado alemán”. En el lenguaje mediático tales términos no se utilizan por considerarse provocadores, ignorando con ello que no es la narrativa sino la realidad que aquella esconde la que debe denunciarse por haber convertido “el sueño europeo” en una mayor pesadilla para los pueblos tanto de la periferia como del centro de Europa.

Συνάντηση: Éric Toussaint / Ερίκ Τουσέν (18/04/2015)

agosto 14, 2015 by

 

El mal llamado Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la Unión Europea (UE)

agosto 11, 2015 by

Un artículo del profesor Vicenç Navarro tomado del diario Público

Los superpatriotas que venden la patria

06 ago 2015
Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona.

En los últimos meses he estado escribiendo artículos alertando del enorme daño que el mal llamado Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la Unión Europea (UE) tendrá en la sostenibilidad de la Europa Social y en la calidad democrática de estos países (ver mis artículos “Las consecuencias negativas de los anteriores tratados de libre comercio”, Público, 15.06.15; “El tratado de libre comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea y sus posibles impactos en la sanidad española”, Gaceta Sanitaria, junio 2015; “¿Qué se intenta con los tratados mal llamados de libre comercio?”, Público, 23.07.15). La pérdida de soberanía nacional será enorme, estableciéndose tribunales de mal llamada justicia, que tendrán mayor poder que los propios Estados. En realidad, será la victoria del gran capital sobre todo lo demás, imponiendo sus reglas sin ningún tipo de freno. Y como era de esperar, las derechas “patrióticas”, tanto en España como en Catalunya (“patrióticas” de nacionalismo opuesto), venderán la patria para favorecer los intereses de las grandes corporaciones, que serán las únicas que se beneficiarán.

Si usted, lector, cree que estoy exagerando, le sugiero que se lea el excelente artículo del Profesor John Miller (“Trans-Pacific Partnership: Corporate Power Unbound”, Dollars & Sense, julio/agosto 2015) en el que analiza el impacto de otro tratado mal llamado de libre comercio que se está también elaborando entre EE.UU. y los 12 países del Océano Pacífico (EE.UU., Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), que colectivamente producen el 40% del Producto Interior Bruto Mundial, tratado conocido como TPP, Trans-Pacific Partnership. Es uno de los tratados que cuenta con más apoyo por parte de las mayores corporaciones que gobiernan el mundo, que lo están promoviendo activamente a través de los mayores medios de información que controlan (siendo España, donde la pluralidad de los medios es muy limitada, un claro ejemplo de ello). En EE.UU., los mayores sindicatos (AFL-CIO) se han movilizado masivamente en contra. No así el Partido Republicano y el aparato del Partido Demócrata, dirigido por la Administración Obama, que lo apoyan. En el mundo académico, la mayor figura que se opone a este tratado es el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y el centro de investigación económica más conocido que se opone es el Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, uno de los centros más reputados y conocidos en aquel país.

El punto clave donde ocurre la pérdida de soberanía es en el establecimiento de un tribunal que tendría la última palabra en cualquier conflicto legal entre el gobierno de un Estado (que en teoría representa a la ciudadanía de un país) y las grandes transnacionales que invierten en aquel país. Este tribunal, conocido como Investor-State Dispute Settlement (ISDS) en inglés, decidirá quién tiene razón en cualquier disputa entre un Estado y una empresa extranjera que invierta en ese país, siendo su decisión inapelable.

En realidad, los ISDS ya existen en varios tratados, también mal llamados de libre comercio. Como consecuencia de su existencia, hemos visto los siguientes casos:

La compañía de tabaco Phillip Morris ha llevado a los tribunales a los Estados de Uruguay y Australia, urgiendo una compensación económica por pérdidas en sus beneficios como consecuencia del descenso de ventas, resultado de la nota escrita en cada cajetilla de tabaco alertándole de los daños a su salud que le puede producir el consumo de tabaco, nota escrita que es obligatoria en aquellos países, por mandato estatal.
La empresa nuclear Vattenfall ha llevado a los tribunales, demandando una compensación de 3.700 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros), al Estado alemán por la supuesta pérdida de beneficios resultante de que haya decidido disminuir su dependencia energética de la industria nuclear, después del desastre de Fukushima.
La compañía francesa de gestión de residuos, Veolia, ha llevado al gobierno egipcio a los tribunales por haber subido el salario mínimo de aquel país, lo que le ha supuesto un aumento de los costes, por los que la compañía urge al Estado que le compense.
Sé que es probable que el lector no se acabe de creer lo que se le viene encima con el mal llamado Tratado de Libre Comercio. Pero le aseguro que si el tratado entre EE.UU. y la UE se aprueba, verá la defensa de sus intereses como ciudadano, trabajador, consumidor y usuario, dramáticamente reducida, porque el Estado verá debilitado enormemente su poder para protegerlo. Es, sin lugar a dudas, la mayor amenaza que hoy se cierne sobre la democracia y la soberanía de los pueblos, la cual las derechas superpatriotas de siempre están dispuestas a imponer, en defensa de los intereses económicos que las financian. Son, ni más ni menos, que vendepatrias. Utilizan las banderas para defender sus intereses de clase. No hay otra manera de verlo.

Observaciones sobre el nexo entre la religión y el terror

mayo 27, 2015 by

Nazanín Armanian nos ofrece una reflexión muy valiosa acerca del uso que hace el capitalismo del elemento religioso para justificar su extrema violencia. En este artículo se clarifica qué elementos de violencia y terror encontramos en los textos de las principales religiones, cuáles son las causas históricas de la inclusión de estos elementos en ellos, y de otro lado cómo el poder económico y la dominación hacen uso del elemento religioso para justificar su violencia.

En el texto encontramos también una bellísima frase que debiera ser siempre la esencia de cualquier credo, reflexión y actividad religiosa: Dios es misericordia, es ese amigo invisible que siempre está para echarte una mano.

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/2735/22-observaciones-sobre-el-nexo-entre-la-religion-y-el-terror/

 

Swissleaks-HSBC: un banco con un pasado lamentable y un presente sulfuroso

febrero 10, 2015 by

http://blogs.publico.es/dominiopublico/12503/swissleaks-hsbc-un-banco-con-un-pasado-lamentable-y-un-presente-sulfuroso/

El escándalo y latrocinio de la deuda griega

febrero 6, 2015 by

http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2015/02/03/el-escandalo-y-latrocinio-de-la-deuda-griega/

 

QUIÉNES SON LOS EXTREMISTAS. EL CASO DE GRECIA

enero 30, 2015 by

http://blogs.publico.es/dominiopublico/12394/quienes-son-los-extremistas-el-caso-de-grecia/

MATAR LA SANIDAD PÚBLICA

enero 30, 2015 by

http://www.eldiario.es/zonacritica/Matar-sanidad-publica_6_350374992.html

 

Presentación de Francisca Rodríguez en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares (En representación de La Vía Campesina)

octubre 31, 2014 by

Roma, 27-29 octubre 2014
Saludamos y celebramos esta oportunidad de diálogo por la inclusión social entre los movimientos populares, el Pontificio Consejo Justicia y Paz, el Papa Francisco y los Obispos aquí presentes. Esperamos contribuir y cooperar en pos de hacer realidad en todo momento y lugar  los principios de dignidad de la persona humana, del bien común y de la solidaridad.
Las y los campesinos del mundo somos pueblos, comunidades, organizaciones y familias altamente diversas. Representamos distintas culturas, visiones de mundo, formas de trabajo, visiones y convicciones políticas y religiosas, pero nos unen nuestros sueños y nuestras luchas por seguir siendo mujeres y hombres del campo y por seguir existiendo como pueblos originarios, agricultores, criadores, recolectores, pastores, pescadores.
Nos enorgullecemos de ser lo que somos, no queremos migrar forzadamente a las ciudades o al extranjero. Queremos seguir cumpliendo nuestro papel fundamental: alimentar a la humanidad con nuestro trabajo, nuestros saberes y nuestros bienes naturales,  asegurando que el derecho a la alimentación se cumpla para todos y todas sin excepción, y que la Madre Tierra sea cuidada mientras de ella obtenemos el sustento.

En este caminar y batallar, reconocemos  la influencia de la Iglesia Católica y los esfuerzos de sectores importantes de ella  por acompañar a los sectores populares.
Somos la inmensa mayoría de quienes trabajamos y vivimos en el campo y casi la mitad de toda la humanidad, pero accedemos a menos de un cuarto de toda la tierra, luego de siglos de despojo creciente y violento. Con la poca tierra que aún logramos mantener, producimos la mayor parte de los alimentos en el mundo.
Sin embargo, la concentración de la tierra en manos de los capitales y la especulación  continúa, aumentando su violencia en la medida que resistimos.
Este despojo y  acaparamiento de la tierra y los territorios, el agua, los recursos naturales y hasta el aire,  han sido las consecuencias del avance sin freno del capital sobre el campo y sobre los trabajadores rurales. Los Estados y Organismos Internacionales, incluso las propias Iglesias, han ido cediendo a las presiones y  aceptando que se les despoje de sus poderes, deberes y funciones de proteger y defender el bien común.
Estamos así atrapados en un mundo dominado por el capital y las lógicas de mercado. La expansión del agronegocio y los monocultivos, el uso cada vez mayor de los agrotóxicos, la explotación del trabajo, la eliminación alarmante de fuentes de trabajo, la concentración cada vez mayor de los mercados y el secuestro de la ciencia y la tecnología para ponerla al servicio del capital, son  procesos que se impulsan desde las esferas del poder como una realidad incuestionable.
Las consecuencias son claras. A la contaminación y el deterioro de nuestro entorno, se suma el aumento de la desigualdad y el número de personas hambrientas, obesas y enfermas. El agronegocio no busca alimentarnos, sino aumentar sus ganancias. Las enfermedades son parte importante de su negocio: las mismas transnacionales que nos enferman nos venden luego los fármacos que no nos curan, pero nos mantienen funcionando.
Los problemas que sufrimos en el campo tienen un impacto fuerte en la ciudad. La migración deteriora la vida de todos, la pérdida de los valores y la  cultura. El abandono de nuestros sistemas alimentarios nos va enfermando y quitando el sentido de comunidad. La inseguridad laboral y de fuentes de ingreso se combinan con  el endeudamiento y el consumismo, lo que  va rompiendo lazos de solidaridad y reciprocidad, despojándonos de la conciencia social. Aumenta la violencia doméstica e institucional, vemos cómo la droga se abre paso mientras las autoridades se niegan a ver a los verdaderos traficantes y criminalizan a la población. El respeto a los derechos sociales y económicos se ha transformado en asistencialismo, con políticas y programas que sólo buscan compensar algunos impactos, pero no nos permiten avanzar en una senda liberadora.

Queremos enfatizar que no dejamos la tierra de manera voluntaria. La mayoría de nosotros y nosotras  recurrimos a diversos trabajos y generamos múltiples estrategias de sobrevivencia por mantenernos en la tierra. Esa tenacidad es lo que las autoridades llaman la “multifuncionalidad”  o nos señalan como trabajadoras “polivalentes”, como si fuera un titulo importante o algo deseado.

Las verdaderas causas  que nos obligan a emigrar y dejar la tierra están en  la falta de adecuadas políticas agrarias y  de programas  acordes con las necesidades de la agricultura campesina y de nuestras prácticas productivas para la alimentación de los pueblos.

Todo esto  contrasta con el apoyo amplio de la mayoría de los gobiernos y los organismos internacionales al gran capital, permitiendo el estrangulamiento económico, el arrinconamiento físico, el abuso cada vez mayor por parte de las grandes empresas que van despojando de los derechos laborales a las y los trabajadores y conformando nuevos enclaves de trabajo esclavo.

A eso se suman  las trabas cada vez mayores que nos van imponiendo para comercializar nuestra producción de manera justa, el no reconocimiento de nuestros derechos sobre la tierra, el agua,  los bosques,  el desprecio de nuestros conocimientos y  culturas,   en fin, el despojo de nuestra propia identidad.

Es extremadamente grave el ataque que hoy sufren nuestras semillas.  Hace ya más de doce años que levantamos una campaña mundial por su defensa, por defender  nuestras prácticas  milenarias de cuidarlas, mejorarlas, cultivarlas e intercambiarlas. Son prácticas que  con el paso de los siglos se han constituido en derechos fundamentales y sagrados los pueblos indígenas, y para los hombres y mujeres del campo.

Este ataque,  dirigido por las mayores transnacionales del mundo, encabezadas por Monsanto, es  apoyado o avalado por la mayoría de los gobiernos y organismos internacionales que sucumben ante sus presiones y amenazas.

Estamos en un momento crítico, en que necesitamos juntar fuerzas con los más amplios sectores para que nuestra resistencia logre evitar que las leyes conviertan en un crimen nuestras prácticas de cuidado e intercambio que hicieron posible la creación y expansión de la agricultura.

La ciencia al servicio del capital no solo  pone en peligro nuestras semillas y cultivos, también la vida de la Madre Tierra. La ingeniería genética en sus muchas formas y los organismos transgénicos son un ataque a la sacralidad de la vida por parte de empresas que juegan a ser dioses con el único fin de maximizar sus ganancias y dominar el mundo.

Bajo falsas promesas de mayor productividad, a pesar que las pruebas indican lo contrario, las empresas con la ayuda de muchos gobiernos están imponiendo los organismos y cultivos transgénicos, que contaminan nuestros suelos, nuestros cultivos, nuestros alimentos y nuestros cuerpos.

Mientras resistimos, conservando y cuidando nuestras propias semillas, las transnacionales de los agronegocios presionan a los gobiernos del mundo para que acepten las semillas Termineitor, semillas desnaturalizadas que no pueden vivir si no reciben sustancias químicas que nos venderán las mismas empresas.

También hay complicidad entre empresas y muchos gobiernos cuando buscan imponer como solución la mal llamada agricultura climáticamente inteligente, que profundiza la destrucción ambiental, aumenta la concentración y control de las transnacionales, y agrava los ataques a nuestra autonomía y todos los procesos que nos expulsan de la tierra.

La ciencia ha sido censurada para que no investigue seriamente y de verdad los efectos de los transgénicos a corto y largo plazo. Así, las y los científicos honestos no puedan dar la voz de alarma sobre lo que efectivamente está ocurriendo.

Visto de esta manera nos atrevemos afirmar que estamos frente a un proceso de destrucción masiva de las distintas formas de vida -incluida la nuestra-  donde no se permite que la ciencia real  haga su trabajo de ir descubriendo lo que ocurre y alertando al respecto.

Las comunidades y las familias rurales que tienen la desgracia de quedar encerradas en un mar de cultivos transgénicos sufren graves daños en su salud con tasas alarmantes de cáncer, abortos espontáneos en las trabajadoras  y  nacimientos de niños con deformaciones congénitas, condenados  a morir.

Las intoxicaciones masivas conllevan pérdidas de vida y no sólo de la vida humana. También nuestros animales se afectan, las aves  se enferman y mueren  por los agrotóxicos, la tierra y las  fuentes de agua son agotadas o contaminadas. Lo cierto es que, por sobre todo, los cultivos transgénicos producen hambre y pobreza, ya que nos expulsan y su fin primordial es producir materias primas industriales, no alimentar a las personas.

Nuestras tierras y territorios así como nuestros bosques y nuestras  aguas están siendo arrasadas igualmente por la minería y los mega-proyectos

En muchos países sufrimos las consecuencias de  las guerras declaradas y no declaradas por las fuerzas armadas regulares, los paramilitares o los narcotraficantes, cuyo fin es oprimirnos, mantener la industria bélica  y otros negocios de los grandes capitales. Para esto, criminalizan nuestras luchas y cada día sufrimos la muerte, encarcelamiento y el montaje de juicios contra las y los dirigentes líderes y  militantes.

Las situaciones son graves, alarmantes e indignantes, como por ejemplo en Afganistán, África Occidental, Colombia, Guatemala Honduras, Kurdistán, Paraguay, México,  Palestina, Siria, Sudán, sólo por nombrar algunos de los casos más dramáticos y serios.

A pesar de todo lo señalado,  seguimos resistiendo aferradas y aferrados a la tierra  para mantenernos en el campo y defender su función social,  que es  “Alimentar a los pueblos.”

Estamos acá,  amigos y compañeras y compañeros,  porque entendemos que ésta es una lucha difícil y de largo aliento. Somos hombres y mujeres organizados. Somos parte de la Vía Campesina, un movimiento amplio, con presencia mundial donde defendemos el derecho y el sueño a seguir siendo campesinos y pueblos del campo, donde luchamos por el buen vivir de todas y todos. Somos un movimiento que ha logrado elaborar propuestas de vida, trabajo y convivencia digna entre todos y todas.

Cuando los gobiernos dijeron que  garantizar  la seguridad alimentaria se basaba en generar la  capacidad para adquirirla, tuvimos la convicción y la sabiduría de afirmar que la alimentación no podía convertirse en un negocio por ser un derecho humano fundamental. Entonces  proclamamos  la Soberanía Alimentaria,  como un derecho  fundamental  de los pueblos a definir, desarrollar y mantener   la agricultura campesina y sus sistemas de alimentación.

La fuerza y justeza de nuestro planteamiento  radica en que junto a un gran número de otros movimientos y redes sociales, fuimos llenándolo de contenido hasta concluir que la Soberanía Alimentaria es  un principio de vida que se sostiene, se defiende y no se negocia.

La Soberanía Alimentaria comprende  nuestro derecho a la tierra y los territorios, al agua,  a nuestras semillas y nuestro ganado, a los bienes naturales,  a nuestras formas culturales de producir y cuidarlos.

La soberanía alimentaria da prioridad a las economías  y a los mercados locales y nacionales para asegurar que nuestro trabajo sea compensado de manera justa y nos permita vivir dignamente.

La soberanía alimentaría exige nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades, y la libertad para ejercer nuestro trabajo,  para vivir dignamente y permitir la vida digna del resto de la humanidad.

Luchamos por dejar detrás todos los prejuicios discriminatorios y sexistas para avanzar hacia una nueva visión del mundo, construida sobre los principios de respeto, de igualdad, de justicia, de solidaridad, de paz y de libertad. Asumimos que la lucha por erradicar la violencia en el campo y en particular la violencia que sufren las mujeres y  la igualdad entre los sexos es primordial. Ya no queremos soportar la opresión de sociedades tradicionales, ni de las sociedades modernas, que sostienen los sistemas patriarcales.

Esperamos de este encuentro herramientas importantes para avanzar en nuestras luchas y en la solidaridad entre todas las luchas populares: quisiéramos que este diálogo permita sensibilizar a los miembros de los movimientos populares y de la Iglesia Católica frente a los problemas específicos que enfrentamos.

Buscamos esto convencidas y convencidos que la permanencia de la agricultura campesina y de los pueblos indígenas, junto a las otras formas populares de pesca, recolección, crianza animal y caza son la única garantía real de acabar con el hambre, la mala alimentación y el deterioro ambiental tanto en el campo con la ciudad.

El año que está terminando fue declarado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Agricultura Familiar. La organizaciones del campo abogamos por  que a esta definición había que ponerle nombre y apellido, por tanto  lo declaramos el Año Internacional de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena.

Pero también señalamos que frente a la situación en que se desenvuelve nuestra agricultura, no bastaba un año, pues no sólo vivimos y nos desarrollamos de halagos, reconocimientos vacíos  o de buenas intenciones. Lo que requerimos son políticas públicas basadas en el bien común y en el buen vivir de la gente.

Requerimos pueblos soberanos para garantizar Soberanía Alimentaria a la humanidad. La alimentación no puede ni debe ser un negocio; es un derecho humano que los Estados deben garantizar y por tanto deben proteger sus agriculturas y a quienes continuamos en esta sagrada labor de producir los alimentos para los pueblos. Por tanto, aquí se requiere mas de un año para volver las aguas a sus cauces.

Por eso clamamos ¡Soberanía alimentaria ya!

No podemos continuar  aceptando lo mil millones de hambrientos, ni un millón, ni cien mil,  ni un hambriento mas  en el mundo, como si esto fuera una causa natural. Los pueblos con hambre y que no producen su propia comida son pueblos atrapados en la sobrevivencia,  que no puede pensar y decidir libremente, no pueden ser independientes, no pueden resistir ni proyectarse a futuro, no pueden ser libres ni soberanos.

Nos parecería importante un pronunciamiento de la Iglesia y los movimientos populares que ponga la defensa de la alimentación y por ende de la agricultura campesina e indígena,  en el centro de las luchas sociales.

No podemos subordinar el bienestar de todas y todos los trabajadores a las pretensiones de acumulación de capital.

Queremos explicar a todas y todos el porqué de nuestras luchas específicas:
Luchamos por una reforma agraria integral y popular, porque sin tierra y sin territorios no somos pueblos, no somos libres ni somos dignos y esta es no solo una lucha de las y los campesinos.
Luchamos por el fin del agronegocio. Creemos que la sociedad debe limitar las pretensiones de lucro cuando eso impide la dignidad humana,  el buen vivir y el cuidado de la naturaleza, poniendo en peligro el futuro de todas y todos.

Por las mismas razones, luchamos por el fin de los tratados de libre comercio en la agricultura.

Luchamos por recuperar y fortalecer nuestras formas de hacer agricultura campesina e indígena de base agroecológica. Solo así podemos asegurar la alimentación para cada persona mientras simultáneamente cuidamos la Madre Tierra y revertimos las causas del calentamiento global.

Luchamos  por el fin de los cultivos transgénicos en todas sus formas,  porque no aportan al bienestar de nadie, porque desde nuestros saberes tenemos alternativas muy superiores.
Luchamos porque la dignidad, la justicia, la paz, la libertad, el bienestar, el respeto y el aprecio sea para todas y todos, luchamos por la igualdad entre los sexos, que incluye la valorización del papel de las mujeres en la agricultura y la alimentación, su aporte económico al sostenimiento de las familias y en la construcción cultural  y espiritual

Luchamos por poner fin a la violencia doméstica e institucional y por el derecho a la autodeterminación.
Porque no hay vida si no hay futuro, luchamos porque haya condiciones para que nuestros hijos e hijas, nuestros nietos y nietas, sus nietos y nietas, tengan la posibilidad real de permanecer en el campo y saber que tendrán una vida digna para ellas y ellos, y para las futuras generaciones.
Ofrecemos en reciprocidad nuestro esfuerzo y compromiso por comprender en profundidad los problemas  específicos del conjunto de los movimientos sociales, de sus resistencias, y unirnos para impulsar nuestras  luchas  comunes.
Del mismo modo, nos esforzaremos por comprender  las particularidades de las preocupaciones y los compromisos de la Iglesia Católica.
Nos comprometemos a participar en estos días y en el futuro en la búsqueda de tareas y esfuerzos comunes, a desplegar nuestra solidaridad de manera más cotidiana y a juntar fuerzas en la búsqueda de la dignidad, la justicia, la paz y el buen vivir.

¡GLOBALICEMOS LA LUCHA!  ¡GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!